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Bs. As., Miércoles 8 de Septiembre de 2010 |
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Cuando en nuestra vida ocurren situaciones o circunstancias que
nos provocan perjuicio, lo primero que deseamos hacer es dar a conocer y establecer lo
significativo del evento. Esto de establecer el hecho significativo de un evento es muy
común en el ser humano. El Funeral y su significado. El funeral establece la significación y la importancia del mismo. El acontecimiento entero del funeral permite y ayuda a establecer significación en dos áreas: Significación personal: La conmemoración significa también la personalización. Tal y, como cada uno de nosotros, somos diferentes, esas diferencias deben ser recordadas y celebradas, en el momento de la muerte. Cada familia tiene la oportunidad de crear una ceremonia que reconozca la importancia que tenía el ser querido en sus vidas y en la comunidad. Desde este sitio podemos conmemorar a nuestros seres ueridos que ya no están con nosotros. El Cementerio de la Recoleta y las costumbres. La formación del cementerio de la Recoleta originó un cambio profundo en
las costumbres. La gran distancia desde el centro hizo imposible el traslado de los restos
en la forma habitual desde la época colonial, o sea en angarillas llevadas a pulso, con
acompañamiento, a pie, de la familia, amistades, cofradías y del clero, precedido por la
cruz parroquial y el monaguillo que hacía sonar la campanilla para anunciar su paso.
Todos los servicios fúnebres japoneses son llevados a cabo por empresas del sector privado. Hay 4.700 funerarias, de las cuales el 70% son empresas de pequeñas dimensiones, administradas, principalmente, por familias. En promedio, las pequeñas empresas emplean
entre 2 y 4 trabajadores y celebran unos 10 mil funerales al año, por los que se obtiene
una ganancia de 110 mil millones de yenes (aproximadamente, 85 millones de dólares).
Casi todos los habitantes de Japón fallecen en los hospitales. Una vez que el médico ha certificado el fallecimiento, una enfermera desinfecta el cuerpo, lo viste con ropa nueva y lo maquilla ligeramente, después de lo cual es llevado al depósito de cadáveres. La familia del fallecido llama por teléfono a la compañía funeraria para solicitar que transporten el cuerpo a la casa. La empresa funeraria acude en una carroza fúnebre tipo vagoneta hasta el domicilio indicado.
Una vez que el cuerpo ha llegado a la casa, es depositado en una habitación donde hay colgado un pequeño altar. Al arribar el sacerdote budista, comienza la lectura de los sutras. A esta ceremonia se la llama velorio. Posteriormente, los encargados de la compañía funeraria guardan el cuerpo en un ataúd. Al velorio solo acuden los familiares y amistades especiales, quienes se sientan a la cabeza del occiso en espera de que amanezca.
Al llegar la mañana, los encargados de la empresa construyen el sitio donde se
celebrarán el funeral y el servicio luctuoso. En caso de que el funeral se lleve a cabo
en un templo o en una sala funeraria, el cuerpo es transportado desde la casa hasta estos
sitios en una carroza fúnebre tipo vagoneta.Por lo general, los funerales comienzan alrededor de las 11 de la mañana. El funeral y el servicio luctuoso se llevan a cabo durante, aproximadamente, una hora, en la que la gente se despide del difunto. Al tiempo que el monje budista reza los sutras, los asistentes a la ceremonia entregan sus regalos en efectivo en la recepción y se ordenan para quemar un poco de incienso. Al terminar esta ceremonia, el miembro principal de la comitiva fúnebre se despide de los asistentes agradeciéndoles su presencia. Posteriormente, el cuerpo es trasladado a bordo de la carroza fúnebre estilo pagoda rumbo al crematorio. Al mismo sólo acuden los familiares y las amistades íntimas. La cremación dura entre 40 y 50 minutos, durante los cuales se celebra una recepción informal en una sala adjunta para que la gente coma y beba. Concluida la cremación, todos los presentes colocan las cenizas en una cineraria. Los asistentes regresan a la casa o a la sala funeraria llevando la urna cineraria. Ahí se rezan por última vez los sutras y se celebra una cena. De este modo, concluye el funeral y el servicio luctuoso.
Después de que ha terminado el funeral la familia del difunto viste ropa de luto. En el budismo se celebran ceremonias a los 7, 35 y 49 días del fallecimiento, para reconfortar el espíritu del muerto. Por lo general tras la ceremonia de los 49 días, las cenizas son guardadas en una tumba.
Costumbres funerarias de MÉXICO .Día De Los Muertos en México. Tradiciones de las familias mexicanas. Los mexicanos le encontramos chiste a todo, nada se nos escapa, ni siquiera la muerte; aunque de ella, ni nosotros mismos nos escapamos. La celebración del Día de Muertos es una
mezcla de una devoción mística donde se conjuga lo religioso y lo pagano, el miedo y la
burla. A la muerte se le hacen canciones, y se la ridiculiza en caricaturas y
"calaveras".
Más datos en http://www.acabtu.com.mx/diademuertos/calaca.html
Con la colonización, surgió Curitiba, en su fase embrionaria y escasa población. Eran muy pocos los que morían y el carácter cristiano de la población entregó a las iglesias la encomienda del alma y del cuerpo de los muertos. En el caso de que el muerto fuese un servicial (criado), esclavo o no católico, estos eran simplemente envueltos en sábanas y enterrados en sepulturas rasas en las fincas dispersas de la villa. El entierro de la gente de dinero era acompañado por casi todos los habitantes en una procesión velada, que llevaban a los cuerpos en un desfile solemne por las calles centrales hasta la pequeña matriz, al lado de la cual el párroco se encargaba del entierro reservado a los más ricos y acomodados, que podían pagar un lugar especial en el interior del templo. Así la iglesia constituía su mayor renta. Delante de la muerte de algún católico, la villa asumía luto cerrado. Los familiares del muerto se mantenían con las puertas y ventanas de la casa cerradas por ocho días. Los parientes más lejanos cumplían luto de tres días de clausura. La vestimenta de la familia era totalmente negra y la usaban durante un año. Alrededor del año 1830 un fenómeno se esparció por todo el mundo, cuando un alerta de prevención sanitaria pidió que se evite la saturación orgánica en interior y en los patios de los templos por el peligro al que se exponía la salud pública. Delante de esto muchas de las grandes ciudades del mundo dejaron inmediatamente de sepultar en los templos, creando los cementerios secularizados al aire libre a ejemplo de Japón, China y otros países que tradicionalmente ya estaban practicando la inhumación a cielo abierto. Curitiba llevó aún algunos años para inaugurar su cementerio público al aire libre y, antes de hacerlo, creó tres cementerios bastante alejados de la villa, de manera que pudiesen abrigar el número creciente de cuerpos que venían de regiones distantes. En 1854 surgió el primer cementerio público de la villa, que es el actual Cementerio Municipal Sao Francisco de Paula. Éste paso a recibir a todos los difuntos de Curitiba, los cuales antes de ser sepultados obligatoriamente eran conducidos para la encomienda que era hecha en la iglesia del Rosario, razón por la cual era conocida como "la iglesia de los muertos". El Cementerio Municipal Sao Francisco de Paula se destaca indiscutiblemente como un patrimonio de relevante valor histórico, étnico y cultural. La suntuosidad de las grandes capillas y mausoleos, muchos de ellos importados totalmente de fuentes europeas, se confunde con el panteón lujoso que sirve de sepultura para guardar los restos mortales de María Conceicao Bueno, el alma milagrosa de Curitiba. Este panteón, considerado el más famoso e importante túmulo de la necrópolis, ostenta la imagen de la joven en tamaño natural, a la que el pueblo le atribuye virtudes sobrenaturales rindiéndoles homenaje y creyendo en sus múltiples milagros. El 4 de mayo de 1928, la Intendencia Municipal de Curitiba, edita la ley número 728, la cual determino que "los cementerios existentes en el municipio, quedan sujetos a las mismas leyes y reglamentos del municipio". Curitiba cuenta hoy con un área aproximada de veinte fracciones ocupadas por sus cementerios, algunos municipales y otros particulares. Desde el transcurso de 1974, Curitiba reconoce oficialmente el servicio de utilidad pública y ha pasado a interesarse por su desarrollo futuro; tendiendo a perfeccionarse y crecer técnica y profesionalmente, con el apoyo indiscutible de la administración municipal.
Para las funerarias tiene el inconveniente de que la familia del fallecido no tiene ningún contacto con el personal de la empresa funeraria, ya que los trámites, en el momento de la muerte, los efectúa el personal de la propia compañía (si es importante) o una gestoría administrativa (si es pequeña). Las compañías principales del sector están haciendo esfuerzos para mejorar sus prestaciones y llegar a acuerdos con las funerarias para dar un mejor servicio a los clientes. La mortalidad aproximada en España es de 330.000 personas por año, de estos servicios el sector municipal y mixto efectúa el 20%, o sea 66.000 servicios por año. El sector privado efectúa el 80% de los servicios: 264.000 por año. Crematorios en España: De los aproximadamente 330.000 decesos en España, se efectúan 14.000 incineraciones, con una tasa de incremento del 10% en los últimos diez años. El primer horno crematorio que se instalo en España, fue en Madrid en 1974 y a partir de ese año la demanda del servicio empezó a incrementarse en forma rápida y en octubre de 1994 estaban funcionando veintiún crematorios en todo el país. La mayoría de los crematorios son pertenecientes a ayuntamientos y empresas municipales, aunque algunos de ellos pertenecen a servicios funerarios privados que han hecho un esfuerzo inversor que es preciso reconocer y agradecer. Salas - Velatorio en España:
En la actualidad, hay aproximadamente 80 "funeral - homes" en España, que se distribuyen en proporción a su territorio; de las 80, 23 se encuentran en Cataluña, ya que tiene un porcentaje mayor por kilómetros cuadrados de extensión.
se percibe un nuevo interés hacia las
necrópolis. Los franceses tienen el sentimiento de que la tradición de ir al cementerio
el día de todos los muertos ya no se respeta como antes. En 1979, un 53% de los
interrogados estimaban que la tradición seguía siendo respetada contra un 45% que
opinaba que estaba desapareciendo. Hoy en día estas cifras se invirtieron: 45% consideran
que la tradición es respetada, el 53% piensan que tiende a desaparecer. En si los
franceses siguen pensando, casi en las mismas proporciones que hace 15 años atrás (71%
en 1979, 72% en 1994) en dedicar un día a los muertos todos los años, es "algo
bueno". Los que más respetan la tradición son los jubilados (77%) y las mujeres
(63%).
La frecuencia de las visitas al cementerio: No se limita al día de Todos los Muertos ir al cementerio ya que, en efecto, un 80% de los franceses declaran visitar el cementerio en otros momentos del año. La mayoría va más de una vez por año (58%); este resultado ha aumentado con las estadísticas de 1979 seis puntos más. Solo un 20% declara no ir jamás a un cementerio, o sea siete puntos menos que hace 15 años.
La imagen de los cementerios se divide en dos puntos: en primer lugar son lugares apaciguadores, estéticos y agradables; pero paralelamente se considera que son lugares tristes, austeros y donde uno no tiene ganas de pasear. Es más que obvio, que estos dos puntos corresponden a diferentes perfiles. Son las personas mayores, los jubilados y los más religiosos que encuentran a los cementerios apaciguadores, estéticos y agradables. Los jóvenes y los que no profesan ninguna religión los consideran como lugares tristes, austeros y donde uno no tiene ganas de pasear. La mayoría de las personas interrogadas prefieren los cementerios - jardín (55%) a los tradicionales (41%). Más allá de una notable unanimidad con respecto al mantenimiento y a la situación de los cementerios franceses, aparece un desacuerdo entre los que están a favor del cementerio - jardín y los que están a favor del cementerio tradicional. Ese desacuerdo está fundado en un criterio de edad y práctica religiosa. COSTUMBRES en HONG KONG. Año 1998.
A fin de cubrir las necesidades de la sociedad los gobernantes han colocado más de 1.000 cementerios en diversos terrenos montañosos estériles donde los costos para el cliente son asignados por el mismo gobierno. Al mismo tiempo, también en áreas rurales fueron construidas decenas de millares de salas de cremación y cementerios de uso público.
Los fabricantes de equipamientos funerarios han desarrollado y producido equipos para la cremación, con alto nivel de automaticidad y baja polución. También han sido desarrollados e implementados los software informáticos como base del gerenciamiento, lo cual produjo gran disminución en la intensidad laboral y mejoras en la eficiencia. Administración de Negocios Funerarios en la China Moderna: Como parte de la administración de la sociedad, la administración de negocios funerarios es responsabilidad del Ministerio de Asuntos Civiles. La ejecución de estas actividades está a cargo de organizaciones especializadas en cada provincia, ciudad o condado.
De las 31 provincias, regiones autónomas y municipalidades que hay actualmente, 26 poseen su asociación funeraria local. La C.F.A es ahora una gran asociación nacional, con una membresía de 87 grupos que reúnen a más de 800 personas. GUATEMALA. Funerales urbanos actuales en Guatemala. (Año 1975). En las áreas urbanas de Guatemala las prácticas y
costumbres funerarias, se asemejan en su mayoría a aquellas que encontramos en los
Estados Unidos. Sin embargo, se pueden observar algunos puntos de diferencia. Por un lado,
el embalsamamiento es caro, más de U$S 3OO, y no es utilizado con frecuencia. Por otro
lado, no se hace ningún esfuerzo, por mejorar el aspecto de los restos mediante el uso de
productos cosméticos. El mayor punto de diferencia está en que, los guatemaltecos, al
contrario de sus hermanos norteamericanos, utilizan la música en sus procesiones
funerarias.
La elección más común es la marimba, que acompaña al cortejo, en forma similar a la utilizada por las bandas de jazz en Nueva Ordenas, logrando que el funeral se torne en un espectáculo vivaz y animado En Guatemala, todos los coches fúnebres son propiedad del Estado. Nunca ha habido una organización de Directores Funerarios, aunque, en los últimos años hubo intentos de formarla. Actualmente todos los asuntos concernientes a sepelios, están legalmente regulados y administra dos por el Ministerio de Salud Pública. Entre los cambios que se pueden observar en Guatemala, desde los últimos cincuenta años, figura la eliminación de las carrozas fúnebres tiradas por caballos y, un paulatino reemplazo de éstas por vehículo tipo ambulancias, que poco a poco están pasando a ser propiedad de los establecimientos privados. Funerales en la Guatemala Rural. Muy interesante y aún más distintivas, son las prácticas funerarias encontradas en la zona rural de Guatemala. En la villa de Santiago Chimaltenango y, características de las encontradas generalmente en Guatemala, el antropólogo Charles Wagley describe las prácticas que encontró: "Cuando la muerte se aproxima, las mujeres se arrodillan junto al agonizante y comienzan a gemir tan estrepitosamente que los lamentos se escuchan a través de todo el poblado. Los hombres, por el contrario mantienen un estoico silencio. Solamente las mujeres lloran, porque Dios no gusta de demasiada tristeza; es mejor para el difunto que no estemos demasiado tristes, ya que Dios puede no aceptar su espíritu. Observando este criterio, los parientes masculinos se preparan imperturbablemente para el velatorio, que tendrá lugar durante la noche del día en que ocurrió la muerte y, para el funeral, que se llevará a cabo en la mañana siguiente. Mientras, las campanas dan distintos toques para identificar el sexo del difunto: tres toques, si se trata de un hombre, dos para una mujer. Un toque de campana, significa la muerte de un niño.Inmediatamente después de la muerte, el cuerpo vestido con sus mejores galas, es extendido cuan largo es, sobre una manta que está cubriendo un banco. Anticipándose a su amortajamiento, una mujer puede haber elaborado un "huipil funerario" o una blusa para sí misma, que jamás ha usado durante su vida. Esta es usada solamente para su sepelio. Se encienden velas y se colocan en la cabecera y les dejan sobre el pecho pequeñas hostales de santos. En algunas zonas, el cuerpo es vestido con la ropa que llevaba en el momento de producirse la muerte. Los parientes cercanos y los amigos atienden el velorio; la cantidad de gente que participa en él, está determinada por la importancia del difunto y por la cantidad de aguardiente que será servida. La música provee otra atracción, ya que una banda de marimba toca parte de la noche. Durante el velatorio el cuerpo permanece dentro de la casa, rodeado por parientes y amigos. Se les sirve café y bizcochos. De tanto en tanto, los parientes y amigos menos cercanos entran a la casa a presentar sus respetos al difunto y, luego, rápidamente se alejan. Se cree que una prolongada mirada del cuerpo, expone a un contagio y posterior enfermedad. La banda toca música en el porche, mientras el licor es distribuido a todo el mundo, incluidos los músicos. A medida que el licor hace sus efectos sobre la concurrencia, la música comienza a animarse y la gente se pone a danzar. A veces, la música es interrumpida, y la concurrencia se dispersa hacia sus hogares, dejando al grupo que se encuentra dentro de la casa, tranquilos, para que velen toda la noche. A la mañana siguiente muy temprano, los parientes masculinos y amigos dejan el velorio y mientras algunos de ellos cavan la tumba, cerca de otras tumbas familiares, otros construyen un tosco ataúd de madera. La mayoría de las tumbas, son cavadas de forma tal, que la cabeza mira hacia el oeste, hacia el sitio que para algunos está la ciudad de los muertos. Estas tareas les lleva la mayor parte de la mañana; cuando concluyen, buscan a sus esposas, que han permanecido en la casa del muerto. El arribo de ellos, es la señal para la organización de la procesión funeraria. Los cantantes y ejecutantes de marimba están preparados para marchar hacia la casa a través de las calles del pueblo. Los músicos, ejecutando a compás lento, conducen la procesión. Les siguen los portadores con el cuerpo, usando el banco como anda. Próximo a ellos marchan los cantantes, entonando cantos que consisten en lentas respuestas a la música de las marimbas. Luego siguen los deudos, de a dos; primero los parientes cercanos, y luego los más distantes y los amigos. Como la procesión se encamina muy gravemente desde el pueblo hasta el cementerio, por la ruta más directa, sus detenciones son momentáneas en los sitios seleccionados por los cantantes y cada tanto, una mujer, posiblemente la esposa del muerto, se sale de la comitiva y corre hacia adelante, para caminar junto al cuerpo del difunto y llorar. En algunas oportunidades, la banda de marimba toca en el sitio del sepelio. Allí los cantantes conducen las ceremonias. Luego que el cuerpo ha sido colocado con el banco, en el borde de la tumba, los cantantes, refrescados por algún trago de licor, entonan sus letanías, a veces por varias horas, acompañados por violín o por guitarra. La música de estos instrumentos es considerada la mejor para acompañar al cantante junto a la sepultura. Los parientes masculinos, permanecen cerca de los cantantes y llevan con ellos la botella de licor. Las mujeres, entretanto, se sientan en el suelo cerca del cuerpo y lloran con gran pesar. Los parientes más cercanos y los amigos íntimos forman otro grupo, que se sientan un poco apartados y conversan seriamente entre ellos. Otros vecinos y espectadores se mantienen a cierta distancia. A los dos primeros grupos, se les convida con café y panecillos dulces y a veces a algunos del tercer grupo. El canto y la bebida continúan durante toda la tarde, y si, como suele suceder, los cantantes se emborrachan, esto es considerado muy positivo por haber cumplimentado muy bien al muerto. Al oscurecer, es colocada una estera de paja sobre el cuerpo, y con la ayuda de dos largas telas, el mismo es bajado dentro de la sepultura, en la cual, los parientes masculinos previamente han colocado el ataúd o, a veces, simplemente lo han forrado con tablas. Luego de haber descendido el cuerpo, se ponen dentro de la tumba, flores y algunas posesiones personales y, solamente entonces, los hombres y amigos íntimos, comienzan a echar paladas de tierra sobre él. Cuando la tierra va cayendo, el llanto de las mujeres alcanza un nuevo clímax. Cuando la tumba ha sido llenada, los que se han ocupado del sepelio, retornan al pueblo; amistosamente las mujeres consuelan a las parientes, que han quedado exhaustas de tanto gemir y llorar. La elaboración y costo de un funeral varían enormemente y son usados como parámetros para medir el prestigio social, Los hechos que se toman en cuenta son la estera de paja que cubre el cuerpo, las tablas para forrar la sepultura o el ataúd, los bizcochos y el café para los que velan y el licor. Los cantantes son pagados por sus servicios en el velatorio y por sus cantos en la sepultura. Esta paga es de poco valor, en comparación con la obligación de trabajar sin descanso y de ingerir todo el licor que ellos deseen o pueden tomar. Si la familia puede hacer un pago adicional, entonan una canción regresando a la tumba el día siguiente al funeral, para continuar su plegaria, y se los vuelve a emplear a los veinte días. En ese momento, creen que los cantos aseguran la salvación del difunto y el pasaje dentro del otro mundo. Los espíritus recién muertos sufren una soledad tan intensa que, por su abatimiento, están capacitados a llevarse hacia la muerte a otros sobrevivientes y de esta forma proveerse de compañía. Para prevenir esta catástrofe, muchas familias entonan canciones y visitan la tumba cada cinco días durante el primer mes después del sepelio Se espera que un hijo entierre a sus padres; o un hermano, sepulte a su hermano; o el padre a sus jóvenes hijos. Los padres están convencidos que sus hijos, no cumplirán estas obligaciones para con ellos y continuamente les recuerdan que guarden dinero para los gastos de sus funerales.
Solamente en el Día de Todos los Santos, Noviembre 1, se traen nuevamente los muertos a la memoria. En esta ocasión, son puestos en las puertas ramilletes de claveles en donde ha ocurrido una muerte recientemente. Regresan al cementerio y depositan comida y flores para el difunto, en las tumbas de la nueva y de la vieja familia. Y durante toda la noche, como en el día del velatorio, en cada casa en donde se ha producido una muerte reciente, se puede escuchar la música de las marimbas y se ve correr el licor con abundancia.
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